Pequeña criatura...Faraway, so close!

Nombre: Aspasia
Ubicación: Capital Federal, Argentina
    Últimamente me desbordan las ganas de escribir, el tema es que no tengo tema. Mucho creen que escribir es fácil, que vasta ser un alma atormentada para sentarse ante una hoja de papel o un teclado y empezar a decir cosas que para alguien puedan significar algo. Sin embargo últimamente no me vasta solo con eso, y conste que mis tormentos son múltiples y de los más diversos, tema en el que no gusto de profundizar… Talvez ese sea el problema... mis fantasmas no me atraen... ni siquiera ya me asustan. Gusto de escribir de tormentos ajenos de dolores que se me encarnan a través de la tinta de "El País" o los destellos lumínicos de "La Insignia"... pero yo… yo soy esto una existente que se busca en otros y busca a otros para existir.

miércoles, abril 26, 2006

Melancolico Buenos Aires

La melancolía es la felicidad de estar triste.
Victor Hugo




Joaquina miró por la ventana y vio que llovía, ella nunca pudo entender el porque pero la lluvia siempre le puso contenta, talvez era su esencia melancólica elevada a su máxima expresión, o su crianza en el campo que le enseño que el agua en todo momento es bendición, consecuencia del ideal de pureza y de lavado de pecados impuesto por la Santa Inquisición.

Será porque hace más de tres meses que no llueve, no como vale la pena que llueva, que no dejo de recordar la sonrisa de Joaquina. Esa sonrisa que recuerda que sigue existiendo algo sincero en este mudo, esa sonrisa tan poco usual en ella que sonríe ante todos pero solo ante la lluvia lo hace sin fingir.

Mientras en Bahía hacen 18 grados y los mendigos fenecen en las ¨ruas¨, en Buenos Aires un desafortunado es absorbido por un canal en una noche de tormenta, pues en la París de Sudamérica hay gente literalmente viviendo en los caños. ¿Cómo convivir con eso? con la tragedia cotidiana de esta gran ciudad y con la anacronía del alma acongojada, pues lo mismo que nos fascina mata a otros... ¿Cómo vivir con esta ciudad donde las desgracias ajenas nunca superan a las propias? ¿Donde la solidaridad brilla por su ausencia?

Mientras llueve las señoras rondan la plaza y la lluvia tiñe sus pañuelos con el gris del smog, la imagen se torna épica... la lluvia da esa sensación de aplomo y de heroicidad, aplomo por la situación y heroicidad por quienes habiendo resistido a lo humano ahora resisten a lo divino, pues como se dice Dios no es humano y perdona lo imperdonable.

Creo que para quienes la biología nos imposibilito el gritar, la lluvia es el símbolo de la ira natural que nos redime, y como toda redención acarrea sufrimiento en el proceso.

¡Bienaventuradas sean las Joaquinas que no gritan y lloran de felicidad al ver la lluvia lavar los pecados de este mudo!